Para el niño que recibe por primera vez
a Jesucristo.
La Eucaristía es un sacramento eficaz. Al recibirlo hay
cambios reales en el niño, aunque aparentemente nada haya cambiado
en él.
Después de recibir la comunión, el niño se encuentra
estrecha e íntimamente unido a Dios que lo ha llenado
de su Gracia.
"Quien come mi carne y bebe mi sangre
está en mí y yo en él" Jn, 6,56.
La presencia
de Dios dentro de él ha hecho que se borren
todas las pequeñas faltas e imperfecciones que haya podido tener
después de su confesión y ha recibido las gracias
necesarias para alejarse del pecado mortal.
La Eucaristía además le facilitará
vivir la caridad. Le costará menos trabajo amar a sus
padres y hermanos y le será más fácil comprender, compartir,
soportar y agradar a los demás.
Para la familia
La familia
del niño también resulta beneficiada con la Primera Comunión, pues
en su seno habrá a partir de ese día un
miembro que vivirá unido estrechamente a Dios y que estará
trabajando por la unión y la armonía de la familia.
La educación de ese niño se hará más fácil para
los padres, pues el mismo Jesucristo estará ayudándolo a ser
más obediente, más ordenado, más paciente, más servicial y a
controlar mejor sus impulsos.
Estas actitudes se contagiarán al resto
de los hermanos y la convivencia familiar será mucho más
fácil que antes.
La Eucaristía también dará frutos de unión familiar,
pues sus miembros ya no sólo estarán unidos por la
sangre y por vivir bajo un mismo techo, sino que
esa unión será también espiritual y trascendente en el Cuerpo
de Cristo.
Para la Iglesia
La Iglesia, como Cuerpo Místico de
Cristo es como un conjunto de vasos comunicantes: lo que
hace uno de sus miembros afecta para bien o para
mal a todos los demás. El niño que recibe a
Jesús en la Eucaristía se une íntimamente a Él y
se une al mismo tiempo al resto de los cristianos
miembros de su Cuerpo Místico. Al fortalecerse el niño con
las gracias de la Eucaristía, se fortalece toda la Iglesia.
Para la sociedad
La sociedad se beneficia porque el niño que
comulga frecuentemente, será siempre un buen ciudadano, dispuesto a luchar
por la justicia, a defender los intereses de su Patria
y a respetar las leyes con honradez y valentía.
Al estar
unido al Cuerpo místico de Cristo, el niño que recibe
la Eucaristía, se hará consciente de las necesidades de los
otros miembros, en especial de aquellos más necesitados. De esta
manera la sociedad saldrá beneficiada con la Primera Comunión, pues
un miembro de ella estará interesado en llevar a cabo
acciones que ayuden a mejorar las condiciones de vida de
todo el pueblo. Estas acciones tal vez no tengan gran
trascendencia mientras dura la niñez, pero con la comunión frecuente,
el futuro adulto estará interesado en generar fuentes de empleo
y en las obras de promoción y ayuda social.
Para
el mundo entero
La situación actual del mundo con toda su
problemática, requiere la presencia de hombres y mujeres santos que
ayuden con su testimonio, palabras y acciones a mejorar lo
que por el pecado se ha ido deteriorando.
El niño católico
que comulga frecuentemente es una verdadera esperanza para la humanidad,
pues la presencia de Jesucristo dentro de él le ayudará
a llevar a cabo grandes acciones apostólicas y a transformar
todo el mundo con sus obras.