Eladio
Bedoya Toro nació el 13 de julio de 1930 en una población cercana a la ciudad de
Medellín llamada La Ceja en el Estado de
Antioquia, Colombia. Su hogar fue eminentemente cristiano y ejemplar dirigido
por sus padres Martín y Rosa que conformaban
una pareja incomparable.
De
acuerdo al paradigma religioso anterior al concilio, hizo su primera confesión
a los 7 años de edad y de ese segundo paso de su vida cristiana después del
bautismo, guardo inefable recuerdo en orden a su vida futura.
“Recuerdo
que se fijó para siempre en mi memoria, creo que de ese momento dependieron
muchas cosas”.
Al acercarse
al sacerdote que le tocó entre varios que estaban confesando, este le recibió
de una manera tan paternal, tan amistosa y tan sincera, que aquella primera
confesión, a la que se acerco temblando de pavor, se convirtió para el en algo
inolvidable.
“Quedó grabado
en mi conciencia para siempre”.
De una vez el sacerdote le preguntó: dígame
niño, ¿tiene usted alguna costumbre especial al momento de acostarse?, ¿se
dirige a Dios o a la Santísima Virgen de alguna manera?
“yo no
recuerdo que le contesté porque estaba sumamente asustado"
Luego,
continuando con la confesión le dijo:
Mire niño si usted me promete que no olvidará nunca a partir de hoy, recitar
antes de dormirse unas tres o cinco veces, o las que usted quiera, la
jaculatoria “Sagrado Corazón de Jesús en Ti confió” imaginándose al mismo
tiempo que El lo mira y le sonríe, yo le prometo y hasta se lo podría jurar, no
que no va a tener problemas en su vida, ya que todo el mundo los tiene, pero los va a
resolver de una manera tan fácil y perfecta,
que usted se quedará pasmado y se acordará de mí ¿Puede usted niño prometerme
eso?
“yo le
contesté ya con mas confianza: Si padre. Le prometo”.
Después
le dijo: Y cuando sea Sacerdote, propague su devoción por todas partes. Esto último
que le dijo, le causó muchísima impresión, quedo sumamente impactado y no sabía
qué pensar al respecto. El niño
Bedolla se preguntaba a si mismo:
“¿Quién
diría al padre qué yo puedo ser sacerdote?”
Sin
embargo esa frase no le abandono jamás, cuando recibió su ordenación sacerdotal,
hizo el propósito de tratar a sus penitentes de la misma manera.
Ingresó
al Seminario Conciliar de Medellín en el año de 1945, y en él permaneció
interno durante 13 años. Recibió su orden
ación sacerdotal de manos de del arzobispo Tulio Botero el día
31 de mayo de 1958 con otros dos
compañeros.
Fue
designado profesor del seminario, trabajo que desempeño durante tres años al
cabo de los cuales paso a su primera parroquia. Los diez años siguientes,
trabajo en diferentes parroquias.
Su llegada
a Venezuela
Vino a
Venezuela prácticamente sin un motivo concreto. Por casualidad se encontró el
mismo día de su llegada con Monseñor Hortensio Carrillo en la puerta principal
de la iglesia de Santa Teresa, y le hizo demorarse unos días con él porque necesitaba ayuda. Luego el Señor Cardenal
le envió a la parroquia de San José de Chacao donde permaneció por espacio de tres
años.
Mas
adelante, Monseñor Francisco José Iturriza obispo de Coro, le pidió trasladarse
a su diócesis ya que necesitaba ayuda y le
envió a la parroquia Nuestra Señora de Lourdes de Mene de Mauroa donde permaneció 22 años trabajando con
mucha intensidad.
Al cabo
de ese tiempo fue trasladado a Maracaibo, Mons. Ovidio Pérez Morales quien
dirigía la diócesis de Coro siendo remplazado por Mons. Roberto Lückert León, el cual, al finalizar su visita pastoral en aquella región
y considerando el tiempo transcurrido en esa Comunidad le trasladó a la
parroquia Nuestra Señora de La Candelaria en Punta Cardón, allí permaneció durante
8 años, luego paso a la parroquia Santa Cruz de Los Taques, después a la
parroquia Inmaculado Corazón de Maria en Carirubana y, finalmente a la
parroquia Catedral.
De sus
pensamientos:
“En
esta ultima etapa de mi vida, mientras El sea servido… ¿que podría yo darle a
cambio de todo lo que de El he recibido?
Si,
continuaré levantando en alto la Copa de la Salvación que El puso entre mis
manos hace ya 50 años y continuare así proclamando una y otra vez su santo
Nombre en presencia de la gran Asamblea”.